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Wednesday, March 09, 2011

LOS ACTORES SON ARISTOCRATAS

El noventa por ciento del proceso de aprendizaje del actor es obligación del estudiante. Para ahora espero que hayan desechado la idea de “El o Ella me va a enseñar” no están aquí solo para escucharme y para escribir notas. Eso no es aprender. Están aquí para agrandarse en la vida, y así poderlo hacer en el escenario también.
Estas clases tienen el propósito de hacerte salir de ti mismo, de tu entendimiento banal del lenguaje y, talvez más que todo, de tu democratizada mente.
Como actores tenemos que trascender la estructura de clases. Somos trabajadores, pero no de la clase trabajadora. Somos generalmente de familias de clase media, pero tenemos que liberarnos de los prejuicios y convencionalismos de la mentalidad de la clase media. Somos algunas veces de familias acomodadas, pero no podemos confinarnos a su manera de pensar.
Si acaso deberíamos identificarnos con la aristocracia. No hay aristócratas en América. Hay gente muy rica que se ha comportado como aristócratas pero generalmente en ciertas experiencias. Tienen la parte del dinero, pero no la clase. Ellos no tienen la verdadera libertad, la mente espaciosa, el profundo sentido estético del aristócrata.
El americano no tiene tradición. Imita. El no se viste. Gracias a la televisión. La televisión te quiere a ti. La profesión del actor no te quiere a ti, sino lo que tu puedes hacer de ti.
Los actores deben desarrollar un sentido de la historia, darse cuenta que todo tiene una base histórica. Ustedes no valoran la relación íntima con los objetos. Esa es la mentalidad de la gente de hoy. Ven un objeto, lo usan y lo tiran. Fue necesaria una civilización entera para crear el reloj. Tomó miles de años a la civilización para entender una pieza de papel.

En el momento social actual ese sentido del pasado está ausente. El Kleenex es el substituto del pañuelo, un kleenex es blanco, limpio, ordenado, pero tiene su momento, es usado y tirado, Es lo mismo con la mayor parte de nuestra cultura. Una copa de papel es brillantemente diseñada, es útil. Todo el mundo la puede usar. Pero no va a durar. Será usada y tirada a la basura. Vivimos en una cultura desechable donde no hay manera de guardar la mayoría de las cosas. Deben ser desechadas para que la siguiente sea comprada, mientras más rápido, mejor.
Por el contrario, la mente aristócrata tiene un sentido de la continuidad. La mente aristócrata vive en un mundo cuyas cosas han sido preservadas por siglos. Vive en un mundo donde la durabilidad es preciada así como la belleza.
Ese sentido del tiempo es importante para nosotros como actores. El aristócrata hasta hace algunos siglos, no estaba preocupado por su ingreso. Estaba preocupado por sus derechos, sus deberes y sus placeres. Nosotros como actores no tenemos ese lujo. Ya que es muy difícil para un actor ganarse la vida. La última cosa que quiero que se lleven de esta clase es que el actor es solo un ignorante tratando de ganarse un peso.
Como los aristócratas, el actor vive de ideas. Las ideas son de las que el dramaturgo escribe. Si tú hablas ideas, ellas entran en ti. Se vuelven tuyas. El acumular ideas es lo que te hace poderoso. Ustedes deben tener mentes capaces de tales ideas. La historia ha creado la mente aristocrática, la cual puede extender sus pensamientos a todo el mundo. Esa es la tradición a la que ustedes como actores pertenecen.
Los actores no deben hablar comúnmente. Deben perder ese tono común que la mayoría de ustedes trajo aquí. Es demasiado rápido para que entendamos las palabras. Demasiado moderno, demasiado ignorante. Hay insuficiente dignidad, e insuficiente posesión de coraje.
Su manera de hablar es tonta, porque no entienden como tener sentido verbalmente con su compañero. No hablan a su mente. No buscan tener sentido. Lo que hacen es botar las palabras al piso.
Desde el momento que te levantas a trabajar debemos percibir tu intención de llevar a todos contigo. Con mucha frecuencia percibo en su actitud que están enojados con el mundo, así que lo escondes. Caminas con soledad, tristeza y abandono, como diciendo, “Oh, bueno, no soy nada”. Sal de ahí!!
Ten confianza en ti mismo. No sientas que es tu destino conformarte. Libérate a ti mismo!. Debes sentir que vales mucho más que las simples ideas de la vida. Debes tener nobleza de pensamiento, un sentido de tu propio poder. Debes tener un sentido más grande de lo que eres de lo que lo hace la televisión. La televisión te da una imagen pasiva. Su puro propósito es pacificar, no involucrar. Si piensas que eres un simple y dócil consumidor, te vas a hundir, a hundir! Debes pensar que mereces vestir y pensar como aristócrata. Tu portas una corona, no una gorra de béisbol, Nunca nadie se deshace de una corona.

Repítanme, “Te juro, Stella, que voy a alcanzar la estatura que Dios me ha dado como actor. Nunca más una simple migaja”
Como aristócratas deben entender la tradición de la herencia. Tienes algo que recibiste de tu abuela? Si es así, entiendes que lo que es heredado es respetado y querido. En el caso del aristócrata, lo que es heredado es una posición social, un sentido de la estética y moralidad. De lo que es heredado, te da el sentido de que no estás solo. Siempre tendrás tu herencia.
Ese sentido de la tradición debe ser la base de la manera de hablar de un actor. Debes darle a cada palabra su importancia y completo valor. Debes dejar atrás tu sentido de que tienes el derecho de hablar en un modo común. Eres una persona de tradición. No hables sin un sentido de tu herencia. No pierdas tus 2000 años de herencia de fuerza y poder, no importa lo que sea. No dejes que la televisión te compre.
Les pregunte si han recibido cosas de sus abuelas. Tal vez es una botella de perfume con una bombilla. La guardas por razones sentimentales. No guardas perfume ahí, no es práctica. No la guardas por su utilidad. Por ser decorativa. Heredar una botella de perfume es una idea muy vieja y fuera de moda. Pensar que va a durar es una ilusión. Si se la das a tu hija, eventualmente la va a tirar por que no tiene ninguna utilidad. Tus nietos tendrán atomizadores. Nunca sabrán que era una bombilla, pero tampoco nunca sabrán que es una tradición.

STELLA ADLER
THE ART OF ACTING.

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